El Grupo ARCO es una ONG creada bajo la modalidad de asociación de científicos. Como grupo de investigación llevamos trabajando 15 años; primero en Holanda, luego en Colombia. Reconocidos por COLCIENCIAS, formamos parte del sistema de ciencia y tecnología de este país. Nuestro propósito es brindar una base científica rigurosa en el tema de selección y manejo de áreas de conservación. Tenemos la enorme ventaja de no estar adscritos a ninguna institución pública o privada hecho que nos permite tener la independencia política y la libertad académica necesarias al abordar temas ambientales. Nuestros resultados han generado enfoques coherentes donde las respuestas a cada etapa de la planificación de la conservación o faceta del tema forman parte de un todo bien fundamentado. Nuestro foco geográfico son los países en los que aún queda suficiente naturaleza para consolidar sistemas de áreas de conservación y, dada nuestra localización, el servicio a América Latina es el aspecto central de nuestra misión.
Noticias:
- En la sección de Información y noticias está activado el informe 7 del Grupo ARCO: "BIEN HECHO, SEÑOR MINISTRO, POR LAS BUENAS NUEVAS. Pero tempranas han sido las alertas y nunca se hizo lo que tocaba para conservar la biodiversidad" Información y Noticias). 1086 downloads.
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Nuevo artículo "La corrupción del concepto ecosistemas estratégicos va a acabar con Colombia". Por Martha Fandiño-Lozano (click aqui para ver/bajar el artículo). 3564 downloads.
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El Grupo ARCO lanzó al mercado el libro "Parque Natural Regional La Tatacoa. De Prioridad de Conservación a Realidad". En versión impresa está disponible en la Librería Lerner, ubicada en la calle 92 #15-23, y en la plataforma Amazon en formato e-book (http://www.amazon.com/dp/B004RR0WUK).
Nota:
¿Qué pasaría si el Ministro Karl T. zu Guttenberg fuera colombiano?
Hemos visto en las noticias de las últimas semanas que en Alemania se armó la gorda porque el ministro zu Guttenberg citó incorrectamente un texto incluido en su tesis doctoral que inmediatamente fue rechazada por la Universidad de Bayreuth y, además, tuvo que renunciar a su cargo. Quienes hemos estudiado en Europa sabemos que quedará vetado académica y políticamente por el resto de sus días, así logre purificar su corazón. Un plagio es simplemente inaceptable en esos países.
Las leyes de Colombia también son muy estrictas al respecto (http://www.derechodeautor.gov.co). La violación a los derechos de autor, considerados derechos fundamentales, es un delito que se penaliza con varios años de cárcel. Incluso, adscrita al Ministerio del Interior y de Justicia, contamos con la maravillosa Dirección Nacional de Derechos de Autor (una institución de lujo) que nos asesora en forma gratuita y oportuna. Pero, como todos sabemos, no es fácil hacer respetar las Leyes en Colombia.
¿Cómo le iría al ministro alemán si fuera colombiano?
Frente a la denuncia hecha por la víctima, en principio nadie reaccionaría. Si ya se ve acorralada, la entidad responsable del delito trataría de echarle la culpa al consultor o al funcionario de turno que, dada la inestabilidad laboral en que vivimos, para entonces ya no estaría vinculado. Luego junto con otras instituciones se irían contra la víctima por «dañar la buena imagen de Colombia», por atreverse a denunciar a tan respetable institución, por mezquina y, si es mujer, por loca y conflictiva. Se vería obligada a renunciar y morirse académicamente, o la echarían a la calle. De pronto hasta tendría que dejar el país por amenazas.
Sobre el plagiador se diría: «Pobrecito el doctor. Pues sí, es cierto, copió; pero no es para tanto. Con todo lo que pasa en este país y armar semejante problema por una bobada. Al menos el doctor hace algo.» Al Ministro zu Guttenberg en Colombia no le pasaría nada. De pronto hasta le darían la distinción Suma Cum Laude para tapar la cosa y fortalecer de paso las «alianzas estratégicas» Universidad - Estado.
Aquí el abuso del poder en el ejercicio de la ciencia y apropiación de la innovación, en todas las instancias de la sociedad, es permanente. Todos se cubren, todo se perdona. Por eso ni siquiera temen utilizar los emblemas oficiales con los que arman una barrera amenazante que intimida a la víctima y protege la copia sacándola adelante ya sea como tesis de maestría o doctorado, o como versión «oficial» del producto.
Ojalá la política anticorrupción del Presidente Santos se haga extensiva a evitar esta forma de violencia - la barbarie académica - que, al igual que otros delitos, acaba con muchas vidas en Colombia.